Wednesday, August 11, 2010

Aquella montaña cabrona.

Mi argentina y yo casi siempre nos encontramos en Mega Plaza para conversar de lo que nos paso en toda la semana, nuestro encuentro casi siempre es igual, nos abrazamos por todo los días que no nos vemos, siempre ella me pregunta como estoy y siempre le respondo que estoy mejor cada vez que la veo, casi todas las veces que nos encontramos en Mega es igual, caminamos, comemos algo, nos reímos mucho, vemos película, pero no en el cine, No, vemos película en unas cabina que alquilan película y no lo hago por no tener dinero para pagar el cine, solo que no hay buenas películas actualmente y preferimos ver las que alguna vez no vimos o las que yo le recomiendo o ella me recomienda, la pasamos mejor estando nos dos solos en una cabina, es divertido pero también puede ser empalagador, pero aquel domingo fue diferente, ella quería ir al Mall Plaza, quería subir a la montaña rusa y a otros juegos de alto riesgo, ella es una aventurera, una loca por la adrenalina, está loca y por eso me gusta, porque hace que mis días sean diferentes cada vez que la veo, siempre tiene una broma para decirme, una ocurrencia para alegrar el momento, una burla perfecta para el peatón ambulante. Aquel domingo ella me dijo que ya no quería ir al Mall Plaza que era muy tarde y que no se acordaba bien como llegar, me resulto gracioso y tierno verla renegar por eso, su tono de voz suena diferente y su mirada cambia de una manera graciosa, ella no lo nota, pero yo si cuando la veo, por eso cuando caminábamos yo caminaba de espaldas para no perderme el momento glorioso de su enojo, la miraba de frente y me enamoraba su rostro enojado, caminamos hasta plaza lima norte ( otro centro comercial ), mientras caminábamos y conversábamos se le paso la amargura, los anécdotas graciosos y bromas improvisadas alegraron la tarde, al no estar en el Mall Plaza decidimos pasarla bien donde estábamos, jugamos a matar gente inocente por video juego con unas armas que podíamos agarrar y sentir la vibración de las balas al salir, ella se subió a un juego de carrera de carros y llego en el puesto número 11 y no estaba mal, en realidad eran 12 los participantes y ella decía que el participante número 12 no usaba carro, usaba patineta y es por eso que ella le pudo ganar y quedar en el puesto 11, comprobamos que no dieron buenos resultados sus clases de manejo y comprobé que por el momento no es buena idea alquilar un carro para que ella lo maneje y me lleve lejos de la ciudad de lima, como alguna vez le prepuse, Subimos a unos juegos mecánicos, a la silla voladora y no nos divirtió mucho, la noche estaba entretenida hasta que decidimos que hacer con los dos tickets que teníamos y decidimos por un juego parecido al alpinismo, subir con la fuerza de las manos unas rocas de uno 4 o 5 metros de altura aproximadamente, sujetados de un arnés que nos protegía por si caíamos, cuando la señorita nos colocaba el arnés de seguridad a nuestras espalda ya se generaba la expectativa de la gente, gente que se amontonaban para vernos subir o para vernos caer ( creo que quería vernos caer, más que vernos subir )al iniciar la subida nos burlamos un poco el uno del otro, yo le ponía el pie en la cabeza para poyarme , ella ponía el suyo en alguna parte de mi cuerpo, me palmoteaba el trasero para subir, lo cierto es que no era fácil subir, que cada metro que queríamos subir era más dificultoso, las piedras que estaban hecho de fibra de vidrio eran muy chicas o estaban muy lejos del alcance de nuestras manos, Yo tome la delantera trate de subir y la subida era dificultoso pero subía, quería llegara la cima, tocar la gloria y saber que lo logre, pero cuando observe mi argentina trataba con todas sus fuerzas de subir y sus intentos parecían en vano ya que la trayectoria de su subida le jugó una mala pasada, el lado que ella había escogido subir era el mas difícil, era todo muy plano y las piedras de apoyo muy chiquitas, quería ayudarla, pero a la vez quería que lo intente sola porque yo sabía que ella podía hacerlo, pero cuando empecé a sentir que los brazos me dolían es cuando pensé que el de ella debe estar peor.
-Alan, no puedo me voy a resbalar.
-si puedes mi amor, pon la mano en esa piedra.
-es muy chiquita no me sostiene, me voy a caer.
-y si te sueltas?--Ella mira el suelo y no lo quiere hacer porque antes nuestros ojos un chico se cayó de espaldas y nosotros nos burlamos de Él, quizás ella pensó que también caería mal y por eso no quería soltarse.
-Alan me caigo.
Bajo para ayudarla, le sostengo de la espalda agarrándome de una mano en una pequeña piedra, quiero que ella no haga mucha fuerza y pueda sostenerse pero era inevitable el cansancio, las gotas de sudor caían sobre nuestras frentes, el dolor en las manos eran cada vez más fuertes y el sudor en las manos generaban que las manos resbalasen de las pequeñas rocas.
-agárrate mi amor.
-me caigo, me caigo....
...Y se soltó y me solté, no podía dejarla caer sola, éramos los dos y si ella caía yo también caía, éramos cómplices de aquel reto y si alguien tenía que llegara la gloria teníamos que ser nos dos, en el trayecto de la caída recordé la película de Titanic. Jack le decía a Rous:"tu saltas yo salto”(Por cierto que mala actuacion de los protagonistas). Y ahí caíamos mi argentina y yo, como dos palomas heridas cayendo hacia el suelo, sin saber cómo caeremos, quizás de espalda y sentir la burla de la gente y recordar que nosotros también nos burlamos de aquel chico, quizás ese chico estaba mirándonos y quería burlarse de nosotros, pero no caímos mal, el arnés funciono y medio metro antes de pisar suelo se detuvo y caímos suave, ligero, como unas plumas de paloma heriadas.nos miramos y nos reímos, observe que algunas personas sonreían con nosotros, pero no era de burla , dimos todo por subir aquella montaña de fibra de vidrio y nuestra terquedad genero que volvamos a intentarlo sin éxito, pero el éxito no está tanto en ganar, el éxito está en intentar todo por el todo por ganar y nosotros salimos ganando, porque no nos dimos por vencido. Cuando ella salió del baño después de haberse lavado la mano y refrescarse un poco, yo la abrace en la puerta, la abrace muy fuerte y ella me abrazo, la abrace fuerte porque mi abrazo era de gratitud y de compañerismo, gratitud por hacerme pasar los mejores días de mi vida y compañerismo porque yo no la dejaría caer nunca y si ella algún día tendría que caer, caería con ella, y si nos caemos 2 veces, estoy seguro que nos levantaríamos 3 veces.
Pd. Lo volveremos a intentar hasta lograrlo. Eso fue lo último que dijimos al alejarnos de aquella montaña cabrona.

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